Efervecencia de la política

Policías, hijos de la anarquía

marina martinez

Los policías municipales de Parral han vivido de administración en administración en la absoluta anarquía. Los agentes, bajo las instrucciones del director de Seguridad Pública, Álvaro Anaya, se han caracterizado por participar en actos públicos, donde demuestran su incapacidad y aún así continúan laborando para la dependencia.

Utilizar armas de fuego en lugares públicos sin motivo aparente es una práctica común en la que los agentes, además de poner en riesgo la seguridad de ciudadanos, se exponen entre sí, pero cuya conducta ha sido tolerada por las autoridades municipales.

Una y mil veces se ha dicho que decenas de agentes que han sido sorprendidos en este tipo de prácticas y que son denunciados por los ciudadanos supuestamente serán investigados por Asuntos Internos, pero la gran verdad es que nunca se conocen las sanciones que reciben.

El comandante Hugo Bueno dijo recientemente que cinco agentes y un coordinador están siendo investigados por hacer uso indebido de las armas y reiteró, cual discurso sin chiste, que no se permiten y tampoco se toleran las malas acciones, pero lo que los ciudadanos conocen realmente es que nadie detiene a los policías, quienes lejos de cuidar el orden son los que lo alteran.

Hablan de reglamentos internos, de no tolerar conductas, de no permitir que se extralimiten en sus funciones, de sancionar e investigarlos, pero nada ha procedido conforme a derecho con un castigo que sirva de escarmiento para los municipales.

Ya con anterioridad el director Anaya había indicado lo mismo y los policías en más de cinco ocasiones han sido sorprendidos alcoholizados y detonando las armas de fuego en una ciudad que a todas luces demuestra la inexistencia de leyes, al menos para los policías.

¿Qué derecho tiene un policía de accionar un arma de fuego? ¿Quién y por qué no han sancionado a los agentes que han sido sorprendidos? ¿Quiénes toleran la absoluta anarquía en que están los municipales? Usted y yo sabemos la respuesta, pero quienes no quieren conocerla viven el sueño de los justos.

Lo cierto es que la inseguridad en la zona sur del estado, cada fin de semana con resultados más alarmantes, no está siendo motivo de interés para las autoridades municipales, que toleran los actos de rebeldía de los policías y, más allá de eso, al tolerar que se alcoholicen en unidades oficiales, en servicio, con el uniforme y con actitudes que aterrorizan a cualquier ciudadano. ¿Dónde está la persona que debe responder?

Policías, hijos de la anarquía